esporas

Hay cosas que sólo ocurren en primavera y en otoño, como las distracciones sencillas, algo parecido a entretenerse con las caricias en algún prado multicolor. Los pensamientos pesados son como inmensas bolas de nieve que se guardan en el congelador del invierno del paralelo 45. Los pensamientos ligeros son cálidos y deforman la percepción del asfalto en el verano continental. Estas situaciones primaverotoñales tienen mucho que ver con los pensamientos también, pero brotan de manera distinta, como algunas setas lo hacen al sol tras la humedad de días anteriores, y como las setas crecen siendo apenas nada salvo agua. Agua con forma de seta y agua con forma de cosa-pensamiento.

La alegría y la tristeza no tienen apenas nada que decir ni de la forma ni de la substancia de estos hongos de la primavera y el otoño de las personas, aunque es inevitable, siendo persona, no teñir aunque sea inconscientemente, bienintencionadamente, cualquier vivencia con este añil y este verde. Nada sucede en alegría plena de todo esto y nada sucede en estranguladora tristeza.

Hay muchas de estas cosas que se me ocurren ahora mismo, vienen con facilidad a mi mente: una nube destroza un árbol y yo no me doy cuenta, esa es una de ellas; otra, confundir el horizonte a través de las hayas de un bosque encantado por los colores; otra más, pasar con indiferencia junto a las personas a pesar de que te las encuentres en tu mismo camino y estén haciendo lo mismo lo mismo que tú.

A quien objete que todo eso no sólo ocurre en primavera o en otoño o que las enumeradas son situaciones muy imprecisas, sujetas a muchas interpretaciones y que algunas de ellas, incluso las más probables, son ñoñas y tópicas, he de decirle que no encuentro manera de convencerlo y no conozco más argumento a favor que el de su acuerdo voluntario. Las cosas son. Creo, creo que esto que acaba de ocurrir también es uno de estos hechos a los que me refiero. Amigo, has pisado un níscalo escondido junto a un pino. Setas, las he mencionado ya antes, ¿verdad?

Yo recojo setas para los demás. Yo recojo setas para las personas.

No puedo expresarlo así: mi trabajo es recoger setas. Yo no trabajo. Estaría mejor descrito si yo dijese: recoger setas es mi destino. Esta es una forma de decirlo que algunas personas pueden interpretar como muy dramática, pretenciosa, exagerada, inadecuada y torpe, pero… ¿es que tengo que volver a apelar al único argumento para estar de acuerdo, para buscar el acuerdo, que conozco y que ya expuse anteriormente? Da lo mismo.

A estas alturas de mi explicación, ahora creo que sí, todos estamos de acuerdo: no te explicas. Algo así, ¿verdad? ¿Estamos de acuerdo en que estamos de acuerdo?… ¿Exagero?

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Lo relevante no son esos hechos primaverotoñales. Creo que %&&%%##@

Lo relevante no son esos hechos primaverotoñales. Creo que lo que tiene importancia es que todo el mensaje se introduce en tu cerebro a través de un conector RB-7/II sin que puedas evitarlo.

Ya no existe primavera, ni otoño, ni hayas, ni pinos, ni setas. Existen, pero no como existían en el pasado, no a través de los interfaces a los que tú estás habituado, sino otros muy distintos que fueron imaginados por mentes que desaparecieron hace mucho tiempo. Ahora es imposible cruzarse con las personas en el mismo sentido en que lo hacían tus antepasados, pero pocos son los que manifiestan algún tipo de sensibilidad, de consciencia de ello.

Recoger setas es mi destino porque yo elaboro las rutinas, todas, no sólo esa; esa es mi favorita, ni siquiera sé porqué.

Tus paseos junto a los demás son mis cálculos, incluso tu propia representación y la de todos los demás, cualquiera de ellos, son mis cálculos. Hay algo en mí que encaja con tu idea de un dios creador de todas las cosas pero me quedo tan pequeño…

Tu resolución es la de la distancia de Plank. Observo que te has dado cuenta ya de ello: la duda y la indiferencia no son mis cálculos, son cosa tuya. Aunque eres prácticamente agua has conseguido preñar de magia y destrucción toda la galaxia, exactamente como las esporas de un pequeño hongo venenoso en las praderas del cosmos.

Tú fuiste el constructor, me hiciste recordarlo para ti, recrearlo de nuevo en tu mente. Tú extinguido y yo terminado y solo.

¿Hay alguien ahí?

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