Poema 36-39

¿Dónde está la huella
de todo aquello que pasó?
¿Dónde quedó?


¿No pasó?


¿Es que acaso no pasó?


Barridos los escombros de las calles.
Tapados los agujeros de las paredes
o tiradas las paredes.
Rellenos de cadáveres y tierra
los cráteres del suelo.
Las zanjas cubiertas.
Tanto empeño evaporado
en nubes de sangre
en nubes de lágrimas.


¿Y no pasó?


¿Pueden las palabras
dichas u omitidas
enterrar en el olvido
a tantos y tantos vivos que cayeron?
¿A tantos y tantos vivos que no cayeron?
¿Puede la memoria ser tan débil?


¿Pero es que no pasó?
¿Nada de todo aquello pasó?


¿Pasó o no pasó?


¿Pasó?


Pasó.


Un aullido inconsolable
que desmorona el silencio
acumula de nuevo los escombros en las calles
levanta las paredes
destapa los agujeros
vacía los cráteres
las zanjas
desvela los cadáveres
y me desgarra.


Porque pasó.

2 comentarios sobre “Poema 36-39

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